Relatogramas: documentos para una mirada involucrada

En el Taller de Dibujo y Pensamiento Visual que tendrá lugar en el Museu del Disseny el próximo 30 de junio, la investigadora Carla Boserman explorará diversas maneras de enfocar el pensamiento visual, empleando el dibujo como herramienta para la comunicación gráfica. Esta exploración gira en torno al concepto de relatograma, un “relato gráfico” con el que se crea una narración no lineal a partir de dibujos y palabras, en la que la composición visual facilita establecer relaciones entre elementos y conceptos, dando lugar a diferentes lecturas e interpretaciones de la información recogida en él. El dibujo permite elaborar un relato de un evento, reunión, debate, tomar notas de una sesión de brainstorming o anotar reflexiones de forma sencilla, rápida e intuitiva, sin importar la habilidad que se tenga para “dibujar bien” si no más bien la capacidad de expresar de forma gráfica una serie de ideas con el objetivo de elaborar un documento de trabajo que puede ser compartido y examinado desde varias perspectivas.

A partir de las herramientas más básicas, un lápiz y una hoja de papel, el relatograma genera un registro único (en su composición visual, elementos y palabras seleccionados y la manera de representarlos) que va más allá del texto y aporta una interpretación personal de las ideas que es a la vez íntima y compartida. Un aspecto importante de estos relatogramas es por tanto su carácter personal, como expresión gráfica de las impresiones que recoge una persona, pero que a la vez es posible compartir y consensuar con otros participantes. Diversas personas pueden elaborar diferentes relatogramas de un mismo evento o concepto, de manera que a través de sus lecturas particulares se cree una visión más plural y polisémica. En este sentido cabe destacar que, como apunta Boserman, los relatogramas “son grafos que no aspiran a ser completos, no se ocupan de dar finales, mapean la superficie de lo epistémico, mostrando su complejidad, sirviendo de puertas para acceder y re acceder a la información.” Como interfaz para acceder a la información recogida en ellos, no imponen una lectura sino que despliegan una serie de elementos ante la mirada, a fin de que sean explorados libremente. Por supuesto, la composición visual tiene sus propias normas y es posible jugar con la percepción habituada del lector para dirigir la atención hacia determinados elementos: las relaciones de tamaño, posición relativa en la hoja de papel (centro, periferia) uso de colores y otras convenciones como el subrayado o enmarcado de determinados términos contribuyen a dirigir la mirada, pero en definitiva se enmarcan dentro de la narración que elabora de forma subjetiva el/la relator/a.

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Boserman realiza una disección de un relatograma en los siguientes diez puntos:

1) Información del evento, lugar, contexto del que se está dando cuenta.
2) Descripción dibujada de las personas que anfitrionan en ese momento de conocimiento compartido.
3) Hashtags del evento, proyecto, comunidad, concepto.
4) Metadata.
5) Cartelas que destacan conceptos, instituciones, localizaciones geográficas.
6) Webs, libros o lugares donde ampliar información.
7) Bocadillos que recogen diálogos.
8) Iconos, símbolos y dibujos que den cuenta el ambiente.
9) Ideas o conceptos fuerza.
10) Resumen del conocimiento adquirido, preguntas o reflexiones entorno al asunto observado
11) Descripción dibujada de las personas participantes del diálogo y sus preguntas.

Sin ser normativos, estos son los principales elementos de un relatograma puesto que facilitan y dan forma a la información esencial que se presenta en este tipo de documento. La variedad de los elementos contribuye a facilitar una lectura en la que la atención puede desplazarse de un punto a otro del relato y la narración se construye en diferentes niveles. Aspectos como el contexto en que se produce el evento relatado o el aspecto de las personas que participan en él forman parte del relato de la misma manera que los conceptos principales que se han planteado o las referencias bibliográficas a las que dirigirse para obtener más información.

Los relatogramas se construyen así como una forma de registro paralela a la documentación que a menudo se genera de forma automática e impersonal (por medio de grabaciones en vídeo, audio, fotografías, capturas de pantalla, etc.), aportando una visión desde la experiencia personal pero expandiendo su alcance a través del intercambio y el diálogo. Por este motivo, si bien se crean en una hoja de papel (la interfaz más intuitiva para tomar notas y hacer esquemas o dibujos), son objetos digitales, destinados a ser difundidos y compartidos.

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Boserman cuenta con una galería de fotos y una cuenta de Tumblr en la que publica los relatogramas que ha realizado. En estos ejemplos se puede ver claramente el funcionamiento y los resultados que produce este tipo de documento, si bien la mejor manera de introducirse en la técnica de los relatogramas es asistir al taller que tendrá lugar el día 30 en el Museu del Disseny y ponerse a dibujar.