Diseño sostenible: The Algae Dome

Hace unos días, la feria de arte contemporáneo CHART de Copenhague acogió una singular pieza que no era una obra de arte ni un proyecto de arquitectura, sino una estructura capaz de producir microalgas comestibles. The Algae Dome es un proyecto de SPACE10, el laboratorio de investigación sobre el futuro de la vida en las ciudades vinculado a IKEA, del cual hemos mencionado previamente otro proyecto en forma de pabellón, The Growroom, un huerto urbano habitable. La misma estructura esférica (o más bien ovoide en este caso) se aplica a este otro tipo de huerto, diseñado por los arquitectos Aleksander Wadas, Rafal Wroblewski, Anna Stempniewicz y el bioingeniero Keenan Pinto, formado por una estructura de madera de cuatro metros de alto cubierta por 320 metros de tubo de plástico transparente capaz de producir 450 litros de microalgas durante los tres días en que duró el evento.

En el marco de una investigación acerca del futuro de la comida, el equipo de SPACE10 se ha centrado en el trabajo con las algas como potencial comida del futuro. Según afirman, las algas contienen el doble de proteínas que la carne, además de muchas vitaminas y minerales (más beta caroteno que las zanahorias y más hierro que las espinacas). Como organismos fotosintéticos, las algas emplean la luz del sol para convertir el dióxido de carbono y el agua en energía útil, emitiendo oxígeno durante el proceso. Además, las algas son uno de los organismos que crecen más rápido: las micro-algas pueden llegar a duplicarse en volumen en apenas 6 horas. Estas algas pueden cultivarse prácticamente en cualquier lugar y con gran rapidez, con grandes beneficios para personas, animales y el medio ambiente: pueden ayudar a combatir la malnutrición gracias a sus vitaminas, minerales y proteínas; pueden emplearse para alimentar a los animales de granja; pueden mejorar la calidad del aire gracias a que absorben el dióxido de carbono y emiten oxígeno; incluso pueden emplearse para limpiar la polución en el agua. Algunos tipos de microalgas, como la spirulina, pueden ser consumidas por humanos y animales, aportando más vitaminas, hierro y proteínas que otros alimentos, y además de una manera que es asimilada con mayor efectividad por el cuerpo humano. La efectividad de la spirulina es conocida desde hace tiempo, puesto que ya la consumían los Aztecas y en 1974 fue declarada por las Naciones Unidas como “el alimento ideal para la humanidad.” Con todo, es un alimento que debe ser preparado para resultar sabroso e incorporarse a la dieta diaria.

A fin de generar interés por la spirulina y sus posibilidades, el equipo de SPACE10 ha creado The Algae Dome como una demostración de la posibilidad de cultivar las algas en prácticamente cualquier lugar. Situado en el exterior, este pabellón es a la vez una estructura habitable en la que, según afirman sus creadores, se respira mejor aire gracias al oxígeno emitido por las algas, y un huerto urbano que facilita la duplicación de las algas y su recolección para convertirlas en alimento. A fin de hacer más atractivo su consumo, se pidió al chef Simon Perez que experimentase con la spirulina, dando como resultado unas chips que se ofrecían a los asistentes. El proyecto cumple así su cometido por medio de un diseño llamativo pero a la vez efectivo, que puede construirse con bajo coste y por tanto supone un prototipo que podría producirse a menor tamaño para su uso en el hogar. Esta es la idea que visualizan sus creadores:

“Imagina un bloque de apartamentos equipado con un foto-bioreactor que aportase oxígeno y a la vez produjese spirulina que los residentes podrían emplear como suplemento a su dieta diaria.”

Sin duda, un futuro así debe empezar por un prototipo y el conocimiento de las propiedades de la spirulina, que es lo que ofrece este proyecto. Si se populariza el consumo de esta micro-alga, se generará una mayor producción y se imaginarán nuevas soluciones como las que ahora propone SPACE10.