Tendencias de diseño en 2017

A principios de año se empiezan a definir las tendencias que marcarán el diseño durante los próximos meses, y son numerosas las predicciones que se hacen al respecto desde diferentes perspectivas. En este artículo recogemos las opiniones de algunos expertos del sector, a fin de esbozar un panorama de los caminos que va a seguir el diseño en 2017, en diseño gráfico, web, industrial y de interfaces, ya sea en relación a los elementos que se van a emplear o la propia manera de entender el diseño y desarrollar una carrera profesional.

Del minimalismo a la Realidad Aumentada: recursos y tecnologías

El desarrollador Nick Babich destila en el blog de Adobe Creative Cloud diez predicciones sobre el diseño en 2017, que se centran principalmente en el diseño de interfaces y web, haciendo énfasis en las tecnologías más empleadas a lo largo de este año. En primer lugar, Babich señala la persistencia y evolución del diseño minimalista: ante la sobreestimulación a la que nos vemos sometidos a diario, optar por diseños sencillos, con pocos elementos, supone un descanso para la mirada y ayuda a prestar más atención al mensaje. En el diseño de interfaces, esto supone crear diseños más intuitivos, con elementos simples e iconos que faciliten entender rápidamente la información que nos ofrece la pantalla. A esto contribuye también el reiterado uso del diseño vectorial, que potencia el uso de formas sencillas, si bien permite altos grados de complejidad. En los últimos años, se ha hecho evidente que las grandes empresas tienden a emplear logotipos cada vez más sencillos y planos, que les permitan identificarse con pocos elementos y comuniquen una imagen limpia y clara. Esto se traduce ahora a las interfaces, sobre todo a partir del cambio radical que supuso la renovación visual del sistema operativo iOS 7.0 en 2013. En relación con esta tendencia, también destaca la mayor presencia de las ilustraciones en los diseños, particularmente en web, puesto que una ilustración personalizada da más personalidad al contenido, lo individualiza y a la vez puede expresar los contenidos de forma más sencilla que una fotografía (a esto se suma el cansancio que provoca el uso generalizado de fotografías de stock, muchas veces repetidas o muy similares). A la simplicidad y claridad que aportan al mensaje el uso de ilustraciones y diseños minimalistas, Babich añade el uso de colores vistosos y tipografía llamativa: la multiplicidad de estímulos lleva también a buscar la diferenciación por medio de colores que destaquen y tipos de letra muy expresivos, que en sí mismos comuniquen parte de la filosofía de la empresa o la identidad del producto.

Siguiendo con el diseño de interfaces, el autor destaca la creciente tendencia a prestar atención a las microinteracciones. Las pequeñas interacciones que se producen constantemente entre el usuario y el programa cuando se apreta un botón, se desliza un panel o se completa una acción son cada vez más importantes, puesto que construyen el “diálogo” entre el usuario y la máquina y facilitan al primero la información necesaria sobre lo que está ocurriendo, y si la acción que ha puesto en marcha se ha realizado. Este diálogo se verá también aumentado (o mediatizado) por el uso de chatbots, que permiten crear interfaces conversacionales, en las que el usuario no aprieta botones sino que comunica al programa sus elecciones escribiendo mensajes de texto que son interpretados por la máquina. Este tipo de interfaces serán cada vez más frecuentes, como anuncia ya la creciente popularidad de dispositivos como Amazon Echo y Google Home. Al mismo tiempo, será común, en opinión de Babich, el uso de tarjetas en las interfaces visuales, dado que estos elementos son entendidos de forma intuitiva y constituyen una manera efectiva de organizar la información. Por último, en el diseño de interfaces, los diseñadores gráficos van a trabajar más directamente con la estructura de la interfaz, por medio de la gran variedad de programas que simplifican esta tarea, acercando de esta manera las dos facetas del diseño de interfaces, User Experience (UX) y User Interface (UI), que definen respectivamente la estructura y la apariencia de las apps.

En cuanto al diseño web, Babich ve un auge del uso del vídeo, especialmente en las páginas de inicio, como una manera de atrapar la atención del usuario y comunicar una sensación de dinamismo, de estar ante un sitio “vivo” y no compuesto por elementos estáticos. Este uso del vídeo se combina con formatos de web más dinámicos, en los que se imponen los scrolls infinitos (que facilitan ojear una gran cantidad de información con un sólo gesto, sin apretar botones ni “pasar páginas”) y el scroll en parallax, que permite jugar con los elementos en primer y segundo plano, creando un efecto de profundidad. Romper la relación entre la pantalla y la página impresa es algo que también se va a potenciar con el desarrollo de la Realidad Virtual y la Realidad Aumentada. Pese a que la RV ha acaparado mucha atención desde el año pasado con el desarrollo de numerosos dispositivos y consolas de videojuegos, aún necesita desarrollarse más y sobre todo crear un nuevo paradigma en la interacción con el usuario, que empleará gestos sencillos y los movimientos de los ojos y la cabeza para dialogar con los contenidos que le ofrece este tipo de interfaz.

Entender y practicar el diseño: trabajar en solitario y pensar en el impacto social

Ben Blumenfled, co-director de Designer Fund y ex-director de diseño en Facebook, apunta algunas tendencias en el sector profesional en un artículo publicado recientemente en Quora. La proliferación de nuevas herramientas de diseño, como las que ya señalaba Babich en relación al diseño de interfaces, son uno de los elementos transformadores del diseño en 2017. Al UX/UI se suma el ya comentado auge de la Realidad Virtual y Aumentada, que trae consigo nuevas herramientas de creación adaptadas a las posibilidades de este medio. En consecuencia, también proliferan los diseñadores autónomos, que aprovechan el potencial que les proporcionan estas herramientas para trabajar en solitario, o bien en colaboración con otros profesionales en equipos reducidos. La mayor demanda de diseñadores facilita esta tendencia en un mercado amplio, en el que no sólo las grandes empresas requieren servicios de diseño gráfico, web o el desarrollo de apps. En contraste con esta tendencia, Blumenfeld ve resurgir el liderazgo en diseño por parte de profesionales con una larga trayectoria que dirigen grandes equipos y se convierten en emprendedores con sus propias empresas. Estos profesionales también se ven beneficiados por una mayor presencia de diseñadores entre los equipos fundadores de las empresas, con lo cual el departamento de diseño de dichas empresas tiene una mayor consideración. Junto al papel más importante del diseño en algunas empresas, aumenta la reflexión sobre el impacto social del diseño, lo cual lleva a un creciente interés por dedicar proyectos de diseño a causas políticas, medioambientales y sociales. En este sentido, herramientas como Optimizely, Heap Analytics, Mode Analytics y Segment facilitan a los diseñadores información acerca del impacto de sus diseños en los usuarios expresados en análisis estadísticos. Esta confluencia de diseño y datos puede dar lugar a nuevas tendencias en el diseño, basadas en las respuestas percibidas en los usuarios. Por último, Blumenfeld prevé un retorno al escritorio tras el entusiasmo generado por las aplicaciones móviles en los últimos años. Según argumenta, no todo puede hacerse en un smartphone o tablet y muchos usuarios pasan de hecho el día frente a un ordenador de escritorio, con una pantalla más grande, que permite otro tipo de interacciones, por lo cual si bien no va a disminuir la atención a las apps móviles, se presta mayor atención a las aplicaciones para el ordenador sedentario.

A los artículos de Babich y Blumenfeld cabe añadir otros recursos, como los resúmenes visuales ofrecidos por Shutterstock (tendencias en la creatividad para 2017) y el especialista en WordPress Steven Watts (tendencias en diseño web). Los diferentes profesionales coinciden en muchos puntos, algunos de los cuales son claramente perceptibles tanto para diseñadores como para cualquier usuario. En conjunto, estas tendencias indican que 2017 será un año interesante para el diseño.

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