El MoMA cierra sus galerías de arquitectura y diseño

El Museum of Modern Art de Nueva York (MoMA) creó en 1932 su Departamento de Arquitectura y Diseño, siendo éste el primer departamento de un museo dedicado a estas disciplinas. La colección de objetos que ha ido adquiriendo el museo gracias a la labor de los comisarios de este departamento incluye modelos arquitectónicos, dibujos, fotografías, el Archivo Mies van der Rohe y documentos de reconocidos arquitectos y diseñadores como Frank Lloyd Wright, Charles y Ray Eames o Isamu Noguchi, además de productos de diseño industrial, ordenadores y software. Entre sus adquisiciones se encuentran creaciones tan icónicas como el logotipo I Love New York, creado por Milton Glaser en 1977, la botella de salsa de soja Kikkoman, o el Macintosh 128k comercializado por Apple en 1984. Atento al desarrollo de la cultura digital, el museo ha ido integrando en su colección piezas tan notorias como el símbolo de la arroba (@) o una selección de 14 videojuegos (inicio de una colección de 40 títulos) que resume la historia de este sector desde los pioneros Spacewar! (1962) o Pong (1972) al popular Minecraft (2011).

La colección de diseño y arquitectura del MoMA ha contado hasta ahora con un espacio propio en el museo, tanto en forma de exposición permanente como en muestras temporales, que en los últimos años han destacado las creaciones vinculadas a las nuevas tecnologías, en particular las interfaces de usuario y piezas interactivas. Exposiciones como Design and the Elastic Mindcomisariada por Paola Antonelli y el equipo del MoMA, han introducido en el museo una amplia selección de creaciones que son reflejo y reflexión acerca de la cultura digital, acercando al gran público el trabajo de artistas y diseñadores que sólo podía verse en festivales de arte digital. El reciente anuncio de la clausura de las salas dedicadas a arquitectura y diseño ha suscitado preocupación en ambos sectores profesionales, como recogen publicaciones especializadas como The Architects Newspaper y WIRED. El museo indica que este cierre se debe a la actual renovación del espacio llevada a cabo por los arquitectos Diller Scofidio y Renfro (DS+R), a fin de emplear las galerías dedicadas a arquitectura y diseño para exposiciones temporales y miradas a la colección permanente. Las exposiciones itinerantes de diseño y arquitectura se seguirán produciendo, aunque (según recoge The Architects Newspaper) no queda claro cómo se mostrarán las piezas de la colección una vez terminada la reforma: según un portavoz del MoMA, “siendo flexibles y no rígidos en la concepción de nuestros espacios, somos capaces de mostrar la colección de diferentes y novedosas maneras. […] El MoMA presentará su colección en nuevos contextos.”

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Aaron Koblin, Flight Patterns (2005)

Más allá de las muestras temporales, la posibilidad de presentar la colección del MoMA sin separaciones entre disciplinas (uniendo, por ejemplo, artes plásticas, diseño y arquitectura) plantea interesantes cuestiones en la relación entre las creaciones de artistas, diseñadores y arquitectos. Si bien en las primeras vanguardias del siglo XX (y notablemente en el contexto del Constructivismo ruso o la Bauhaus) la separación entre estas disciplinas se diluía, actualmente y pese a las hibridaciones que promueven muchos creadores, se tiende a establecer una separación entre artes visuales, diseño y arquitectura, como puede verse en las grandes bienales, ferias, exposiciones y museos. Notablemente, el arte digital ha entrado en algunos museos bajo la etiqueta de diseño: la ya citada Design and the Elastic Mind incluye piezas de numerosos artistas cuyo trabajo se considera arte en el contexto de la comunidad del arte digital (por ejemplo, en festivales como Ars Electronica o Transmediale, así como en galerías especializadas en arte digital como bitforms o DAM). Lo mismo sucede con la exposición Decode: Digital Design Sensations (video), que acogió el Victoria and Albert Museum de Londres en 2009. La colección del MoMA, de hecho, cuenta con obras de artistas cuyo trabajo se enmarca en el ámbito del arte digital pero que se han adquirido a través del departamento de arquitectura y diseño, como por ejemplo Graffiti Taxonomy: New York (2011) de Evan RothWind Map (2012) de Fernanda Biégas y Martin Wattenberg o Flight Patterns (2005) de Aaron Koblin. Si creaciones como estas se muestran junto a pinturas, esculturas e instalaciones contemporáneas o con relaciones temáticas, es posible que logren una mayor integración en la historia del arte y se observen desde una perspectiva que no se limite a la visualización de datos. También, la adquisición de software por parte del museo (como es el caso de los videojuegos) y su integración en una visión conjunta de la colección, puede contribuir a que el MoMA se más receptivo a la adquisición de obras de arte digital, habitualmente descartadas por sus dificultades de conservación y a menudo una deficiente comprensión de su relevancia en la historia del arte.

Por otra parte, negar un espacio específico a la arquitectura y el diseño puede hacer que las piezas relativas a estas disciplinas se vean relegadas a un papel secundario en el marco de las exposiciones de artes visuales, como comenta William Menking en The Architects Newspaper: “si visitas el MoMA con la intención de ver su colección de dibujos arquitectónicos, maquetas y objetos de diseño, no podrás verlos en una sala dedicada. A la larga, esto implica que la arquitectura y el diseño tendrán que competir por el espacio expositivo con los otros departamentos y sus comisarios. La arquitectura ha sido tradicionalmente el arte que resulta más difícil exponer y la mayoría de las veces se hace con poca o ninguna conexión explícita con las otras artes.” El nuevo planteamiento expositivo del MoMA, que se suma a una tendencia presente en otros museos, puede llevar a revivir el Paragone, supeditar todos los tipos de creación a las artes plásticas o bien lograr un equilibrio en el que sea posible observar los distintos ámbitos de la creatividad humana, así como sus encuentros, desencuentros, influencias y vocabularios específicos.